domingo, 2 de enero de 2011
Asurbanipal como Sardanápalo.
miércoles, 23 de junio de 2010
Shelley y Ozymandias
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Grabado de David Roberts en su viaje entre 1838-1839: " Las colosales estatuas en el llano de Tebas durante la inundación del Nilo".
Tras esta ilustración realizada por David Roberts, podemos poner sobre la mesa un testimonio de gran riqueza, pues dichos colosos ya no reinan el llano de Tebas. Nos dice Vivant Denon en su Voyage. 1802 “Sobre la pierna de la otra figura puede verse, en caracteres griegos, los nombres de los ilustres viajeros llegados al pasado a escuchar el canto del coloso Memnón. Podemos comprobar aquí la influencia que la celebridad ejerce sobre la mente de los hombres ya que, cuando el gobierno del antiguo Egipto y el celo de los sacerdotes levantó la prohibición de que los extranjeros tocasen los monumentos, el amor hacia las maravillas mantuvo su poder sobre las mentes de quienes visitaron estas estatuas”
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
De piedra y sin tronco. A su lado cierto
Rostro en la arena yace: la faz rota,
Sus labios, su frío gesto tirano,
Nos dicen que el escultor ha podido
Salvar la pasión, que ha sobrevivido
Al que pudo tallarlo con su mano.
Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:
La ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
Sólo queda la arena solitaria».
( Trad. Fernando G. Toledo)
miércoles, 13 de enero de 2010
Lenguas muertas, lenguas vivas
Una persona ajena a ciertos ámbitos puede pensar que el estudio de las lenguas denominadas “muertas” es algo inútil e insustancial, que lo que hay que aprender en el día de hoy no es otra cosa que el inglés y poco más. Evidentemente, las lenguas del ayer tienen una importancia vital pues gracias a ellas, a su comprensión y estudio se han podido hilvanar pedazos de historia junto a otros factores.
Algo que permanece claro, es que el aprendizaje de dichas materias viene dada normalmente por especialistas en campos muy concretos, ya sea con el latín, el griego, el egipcio o el acadio (por citar una rama muy conocida). Con certeza se puede afirmar que el egipcio mediante el estudio de jeroglíficos tiene algo más de llamamiento en la sociedad, en parte, dado por la egiptomanía dada durante el Siglo XIX.
Sin ir más lejos, centrándonos en el propio latín, lengua madre de la cultura europea y del que derivan todo un abanico de ramas secundarias utilizadas en la actualidad, tenemos un amplio cuerpo de leyes (lo conocido como derecho romano), pilares básicos de nuestros códigos y leyes. Otro afluente, todos los autores clásicos que tanto en latín y griego han llegado a nosotros y así podríamos contar infinidad de tantos otros ejemplos.
En ocasiones me da por pensar que la gente piensa que toda esa cultura viene de manera espontánea, sin embargo, hay muchos especialistas que trabajan por una traducción acorde, una labor que se puede trazar ardua y complicada en más de una ocasión, un simple matiz es capaz de cambiar el curso de la historia.
El mundo de la filología es apasionante y clave, pero uno más dentro de la fabricación histórica. Hoy, tras tanto tiempo sin actualizar debido a asuntos académicos, quería dejar claro que no hay lenguas muertas, salvo las que callan ante el día a día que vivimos.
Fragmento del libro de la salida a la luz del día (conocido como libros de los muertos)
martes, 6 de octubre de 2009
Siglo XIX en el Prado
El siglo XIX español por fin tiene su cabida en el museo del Prado,de forma permanente ,será mediante doce nuevas salas, un total de 154 pinturas y 21 esculturas. Ya era hora que Goya no fuese el único vestigio de dicho siglo, aún recuerdo el artículo que leí de Reverte sobre todas las obras que se hallaban guardadas en las tripas de dicho museo sin ver la luz y que salían por primera vez en forma de exposición temporal debido a la ampliación del propio museo hace un par de años; véase el artículo.
martes, 8 de septiembre de 2009
David Roberts
Una de mis mayores pasiones dentro del marco de la historia corresponde a los viajeros occidentales del Siglo XIX, los cuales gracias a sus fortunas en gran medida y sus ganas de conocer lejanas tierras envueltas en halos de misterio nos dejaron una visión de Oriente muy peculiar, digamos que son artífices del redescubrimiento de la zona, todo ello alimentado con el romanticismo que marcaba la época.
Alhambra de Granada
David Roberts, escocés, (1796- 1864) fue uno de esos hombres, su legado; un amplio abanico de litografías, reflejo bastante acorde con lo que debería contemplar el autor. Su primer viaje fue a España, corrían los inicios de la década de los 30 cuando el pintor visitó España, un país para los británicos bastante desconocido y exótico ( cruzó el estrecho y llegó hasta Tánger). Su segunda expedición, en el año 1838 fue por el río Nilo, bajando su cuenca hasta el alto Egipto, un sin fin de litografías nos han llegado de aquella aventura.
A veces me arrepiento de no haberme comprando aquél libro de láminas de dicho autor en el Museo Británico cuando tuve la oportunidad.
Vestigios de Tebas
Mi intención no es hace runa biografía del autor, eso es algo que viene en las enciclopedias y en muchas páginas web, sólo dar unas pinceladas básicas sobre su vida y trayectoria, plasmar uno de los grandes pilares del romanticismo y la visión que se tenía de oriente en aquella época.
Vista de las ruinas de Karnak










