martes, 13 de marzo de 2012

Escribir sobre el tablero


Escribo desde el tenue silencio que brota de una pluma que aún está por partir a los mundos olvidados, donde la imaginación reina sobre esferas celestes dibujadas por poetas pasados, ocultos entre páginas de pétalos negros, custodios de la memoria que envuelve nuestros tiempos pretéritos. Cansado y algo reflexivo, con el cerebro pausado y la sonrisa esquiva, me detengo, contemplo más allá de mi ventana y sin quererlo me dejo llevar por la embriagadora melodía que desprende la vieja radio de mi habitación.

El reloj ralentiza sus latidos, el compás se vuelve taciturno y las palabras desembocan sobre el papel a lentas bocanadas, sin celeridad pero con el suficiente balanceo que el constante tintineo de la punta despuntada no caiga en el tedio. Así hilvano aquello que creo, sin miedo al fracaso, pues todo aquello que florece a mí alrededor no busca otra cosa que la complacencia del propio autor, del individuo que aquí se halla entre libros de toda índole.

Se abre una nueva etapa, los proyectos ya están sobre el tablero, ahora sólo falta realizarlos, mover las piezas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Sin quererlo, quiero.


Quisiera escribir por desahogo, por torcer los renglones dados, por pulsar teclas funestas, que sólo suenan en noches en vela. Sería de excelente condición perderme en los brazos de una gélida estatua marmórea, de aquellas que custodian catedrales, desde cuyos portones se cuelan hojas muertas. No quisiera desdibujar la estrategia, cortar los hilos que nos sustentan, decolorar el gris de viejos trajes que fluyen sin memoria por las aceras. Recordad que sobre el tablero somos peones de distancia corta, cuyos pasos menguan con los años hasta que entramos en esos nichos que flirtean con los cipreses del ocaso.

No quisiera molestar, sin embargo, he de hacerlo. Los años no es sinónimo de acomodamiento bajo mi entendimiento, pues la experiencia ganada es valor de escudero que se guarda de los flechazos de la vida. Deseo cortar aquellas cuerdas de acero que nos sujetan en lo “correcto”, crear más de mil márgenes sobre los diarios viejos, rugir contra el viento a costa de poemas que prodigan la realidad de los sueños, mecer entre mis brazos nuevas fuentes de conocimiento, desatender lo establecido, ser capitán pirata en el mar del olvido y recobrar al mundo el sentido que enterró en su suicidio. 


domingo, 8 de enero de 2012

A vosotras, marcas grises


En esta noche de domingo tengo la necesidad de poner al lector al tanto de un gran descubrimiento que he realizado en el transcurso de mi vida. No es cosa baladí aquella que voy a desprender de las teclas, y aunque debería ser asunto evidente para todos, parece ser que a la suma de la sociedad se le escapa, ya sea de manera inconsciente o simplemente por miedo de caer en el intento, a fin de cuentas, ambas razones se complementan a las mil maravillas dando como resultado un cero a la izquierda.

Sin más preámbulos, ni dilaciones consiguientes, he de dirigirme a las marcas grises que dibujan el entramado social. Vosotras, adormecidas por la rutina tóxica, hijas del acomodo, del desencanto inmovilista, del tragar constante, de las ojeras oficinistas, del trabajo delirante que nada aporta, de las últimas tecnologías en clave de móvil con jacuzzi incluido, del ahorro y del gasto, de la dependencia ante todo y la última moda.

A vosotras añejas grises de décadas rutinarias, de vidas malgastadas para después ser polvo, sólo quería deciros que el ser humano únicamente tiene una vida. Y sin tintes hippies de alimentarse del aire, puedo decir y esgrimo con mi pluma, que otros caminos son posibles para sentirse realizado, no son necesarios lujos, ni trenes de vida altos, lo que ha de imperar es la necesidad del hombre por aprender, conocer y enriquecerse, así que seguid vuestros sueños, no caigáis en la espiral.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Se acerca un nuevo año


El tiempo medido en compases de suspiros cortados, llámense meses sobre una pared de un blanco ahogado. Promesas que se alzan despuntando ilusiones grises, voces que menguan al traspiés de unos pasos dubitativos que intentan dejar huella en todas las orillas del mundo. Y ahora contemplo sentado desde la montaña más alta aquello que dejé atrás, comienzo a comprender las ojeras que dibujan mi rostro en aquél espejo posado sobre la tierra húmeda. La  pluma necesita mojar su gaznate, más tinta, más folios vacíos para escribir, más anotaciones que realizar en algunos que aún se hallan medio vestidos por la impronta de los sueños.   

Feliz año 2012.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Maldita España


Tú miserable furcia de garrafón desmesurado, ¿dónde vas tan puta con fachada de Estado? ¿Acaso te crees dueña de la voluntad de un pueblo ahogado? Falsa arpía de políticos aclamados, de corrupción y avaricia. España embustera, de analfabetismo altivo, tú que premias al pelota, al trepa y come traseros, tú que vales el cero a la izquierda en el panorama internacional, ¿a qué juegas sociedad borrega de tarifa de datos? Maldito país de corral, de patetismo ilustrado y telebasura, ojalá revientes y te pudras en lo más profundo del abismo, pues ese es tú destino ya que prefieres dar trofeos a becerros e ignorantes que estrechar la mano a la generación más preparada hasta el día de hoy.  España de fútbol, tú que permites que las diferencias sociales sean cada vez más amplias, ¿dónde está la dignidad que un día tuviste? ¿Dónde está el pueblo que vertió sangre en revoluciones?

Por suerte, algo comienza a moverse y quizá aún no esté todo perdido, benditos vosotros que estáis al pie del cañón, vuestra voz, nuestra voz ha de seguir recorriendo las calles, de una manera u otra, y que sepa la generación maldita, aquella de los “padres” que la cuerda está a punto de romperse y nosotros, somos el relevo de aquellos “abuelos” que lucharon por su libertad, cuya ética y moral no se vertían en contrato temporal y la lucha y el esfuerzo se recompensaban.  ¿Generación perdida? Aún podemos cambiar el sistema y tú puta España espabila, pues si nos dejas marchar, mañana sepultada quedarás.

No seré políticamente correcto para los mea pilas, pero a estas alturas de la película le pueden tomar el pelo a su puta madre.